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Drones en la Agricultura Española: Usos Permitidos en 2025 y el Futuro de la Normativa Europea.

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dron agrícola pulverizando cultivos en una explotación española al amanecer, representando el uso profesional de UAS en agricultura en 2025

Tabla de contenidos

El uso de drones en la agricultura española ha pasado de ser una curiosidad a una herramienta clave para ahorrar agua, fertilizantes y tiempo, pero la normativa cambia rápido y muchos agricultores no saben qué está permitido en 2025 ni cómo les afectará la futura regulación europea. Esta guía explica de forma práctica qué se puede hacer hoy con drones en el campo, qué permisos hacen falta y qué cambios se esperan en la normativa europea para planificar inversiones con seguridad.

Situación actual: qué dice la normativa sobre drones agrícolas en España

En España, el uso de drones está regulado principalmente por la normativa europea de UAS (sistemas de aeronaves no tripuladas) y por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Cualquier dron usado en agricultura se considera una aeronave y debe cumplir unas reglas básicas, aunque vuele sobre fincas privadas. La clave es distinguir entre uso recreativo y uso profesional: en cuanto el dron se usa para una actividad económica (por ejemplo, prestar servicios a terceros o gestionar una explotación agraria), se aplica la normativa profesional. Además, el peso del dron, el tipo de operación y la zona de vuelo determinan qué requisitos se exigen.

Categorías de operación: abierta, específica y certificada

La normativa europea divide las operaciones con drones en tres categorías según el riesgo:

  • Categoría abierta: riesgo bajo, sin autorización previa si se cumplen las condiciones. Es la más habitual para agricultura de observación (toma de imágenes, mapas, etc.).
  • Categoría específica: riesgo medio, exige un estudio de riesgo (SORA o similar) o acogerse a un escenario estándar europeo (STS) y, en muchos casos, autorización de AESA.
  • Categoría certificada: riesgo alto, pensada para drones grandes y operaciones complejas, poco habitual en agricultura a día de hoy.

La mayoría de explotaciones agrícolas trabajan en categoría abierta si usan drones ligeros para observación, y pasan a categoría específica cuando realizan vuelos más complejos, como operaciones más allá de la línea de vista (BVLOS) o tratamientos fitosanitarios aéreos.

Usos permitidos de drones en la agricultura española en 2025

En 2024, los drones se pueden usar legalmente en muchas tareas agrícolas, siempre que se respeten las limitaciones de seguridad y privacidad. A efectos prácticos, conviene diferenciar entre usos de observación y usos de aplicación directa (por ejemplo, fumigación). Cada tipo de uso tiene requisitos distintos en formación, registro y autorizaciones.

Observación, mapeo y monitorización de cultivos

Los usos más extendidos y sencillos de regular son los de observación:

  • Fotografía aérea de parcelas para inventarios, recuento de plantas o control de daños.
  • Mapas NDVI u otros índices para detectar estrés hídrico, plagas o falta de nutrientes.
  • Seguimiento de desarrollo del cultivo para ajustar riegos y fertilización variable.

Estos usos suelen encajar en categoría abierta si se cumplen condiciones como: volar a menos de 120 m de altura, mantener el dron siempre a la vista del piloto (VLOS), respetar distancias de seguridad con personas y edificios, y no volar en zonas restringidas sin permiso. En explotaciones grandes, algunos operadores ya están migrando a categoría específica para poder hacer vuelos más largos y eficientes, por ejemplo, BVLOS con planes de vuelo automatizados.

Aplicación de fitosanitarios y otros productos con drones

La aplicación aérea de fitosanitarios con drones es más sensible y está más regulada. En España, se considera una aplicación aérea y, por tanto, requiere cumplir tanto la normativa de drones como la de productos fitosanitarios. Esto implica, entre otros aspectos, disponer de:

  • Dron homologado para pulverización, con sistemas de seguridad adecuados.
  • Operador registrado y piloto con formación específica.
  • Autorizaciones o comunicaciones previas según el tipo de operación y la comunidad autónoma.

Además, hay cultivos y zonas donde la aplicación aérea está limitada o prohibida, por lo que es imprescindible revisar la normativa fitosanitaria autonómica antes de invertir en un dron pulverizador. Un caso práctico típico es el de viñedos en zonas de difícil acceso, donde el dron permite tratar laderas con menor exposición del personal a productos químicos, pero exige un diseño de operación muy cuidadoso para evitar deriva y afecciones a parcelas colindantes.

Gestión del agua, ganado y otras tareas rurales

Más allá de cultivos, los drones se usan en tareas como:

  • Revisión de infraestructuras de riego (canales, balsas, tuberías aéreas).
  • Control de ganado extensivo, localizando animales en grandes superficies.
  • Evaluación de daños por tormentas, granizo o fauna silvestre para seguros agrarios.

Estas operaciones suelen ser de observación y, por tanto, más sencillas de encajar en categoría abierta. Sin embargo, cuando se vuela cerca de núcleos urbanos, carreteras o líneas eléctricas, pueden aplicarse restricciones adicionales y ser necesario un estudio de riesgo o coordinación con otros organismos (por ejemplo, gestores de infraestructuras).

Requisitos clave: registro, formación y seguridad

Para usar drones en agricultura de forma profesional en España, en 2025 es obligatorio cumplir tres pilares básicos: registro, formación y seguridad operacional. Ignorar alguno de ellos expone al agricultor o a la empresa a sanciones y a problemas con seguros en caso de incidente.

Registro del operador y del dron

El operador (persona física o empresa) debe registrarse como operador de UAS en el sistema habilitado por AESA. Este registro genera un número de operador que debe figurar en todos los drones utilizados. Además, los drones con ciertas características (por ejemplo, con cámara o de más de 250 g) deben llevar marcado de clase (C0–C6) o, si son anteriores, acogerse a las reglas de transición. En la práctica, conviene comprar drones con marcado CE de clase si se piensa usarlos varios años, para evitar limitaciones futuras.

Formación y certificación del piloto

El piloto remoto debe disponer de la formación adecuada a la categoría de operación. Para la categoría abierta, existen niveles A1/A3 y A2, con formación online y, en algunos casos, examen. Para categoría específica, se exige formación adicional y, en ocasiones, habilitaciones específicas según el escenario estándar. Un agricultor que solo vuele sobre sus parcelas con un dron ligero para observación suele necesitar, como mínimo, la formación A1/A3. Si se pretende operar drones más pesados, volar cerca de personas o realizar operaciones más complejas, será necesario ampliar la formación.

Seguridad, privacidad y coordinación del espacio aéreo

Además de la parte técnica, hay que respetar normas de seguridad y privacidad. No se debe sobrevolar personas no participantes ni grabar zonas donde se vulneren derechos de terceros sin base legal. En cuanto al espacio aéreo, hay zonas restringidas (cercanías de aeropuertos, bases militares, parques nacionales, etc.) donde el vuelo está limitado o prohibido. En explotaciones cercanas a estas zonas, es habitual tener que consultar mapas oficiales de espacio aéreo y, en su caso, tramitar coordinaciones o permisos antes de volar.

El futuro de la normativa europea y su impacto en el campo

La normativa europea de drones está en evolución constante y, en 2026, se esperan ajustes que afectarán directamente a la agricultura. El objetivo de la UE es armonizar reglas entre países, facilitar operaciones más avanzadas (como vuelos BVLOS) y garantizar la seguridad y la integración con otros usuarios del espacio aéreo. Para el sector agrario, esto abre oportunidades, pero también obliga a planificar inversiones con visión a medio plazo.

U-space y operaciones avanzadas en zonas rurales

Uno de los grandes cambios es el despliegue del U-space, un sistema europeo de gestión del tráfico de drones. Aunque inicialmente se está implantando en zonas con más densidad de vuelos, a medio plazo permitirá operaciones más automatizadas y seguras también en áreas rurales. Para la agricultura, esto puede traducirse en:

  • Vuelos BVLOS más sencillos de autorizar para grandes fincas.
  • Integración de drones con otros servicios (por ejemplo, inspección de redes eléctricas cercanas).
  • Mayor trazabilidad de las operaciones, útil para seguros y certificaciones.

Sin embargo, el U-space también implicará cumplir procedimientos digitales de notificación y seguimiento, por lo que será importante que cooperativas y empresas de servicios se preparen tecnológicamente.

Homologación de drones y profesionalización del sector

La UE está impulsando que los drones que se vendan en el mercado europeo cumplan clases específicas (C0–C6) con requisitos de seguridad y sistemas de identificación remota. Esto hará que los drones “sin papeles” o sin marcado adecuado tengan cada vez más limitaciones. Para el agricultor, la consecuencia práctica es que conviene apostar por equipos con marcado de clase y por operadores que trabajen con documentación en regla. A medida que la normativa se consolide, es previsible que aumenten las inspecciones y que se exija más profesionalización en servicios como la aplicación aérea de fitosanitarios.

Errores comunes y cómo evitarlos

El primer error frecuente es pensar que, por volar sobre una finca propia, no se aplica la normativa. La realidad es que cualquier vuelo con dron está regulado, y un incidente puede acarrear sanciones y problemas legales. Para evitarlo, conviene formarse mínimamente y registrar al operador antes de empezar a usar el dron en la explotación.

Un segundo error es comprar el dron solo por sus prestaciones técnicas (cámara, autonomía, carga útil) sin revisar su encaje normativo. Drones sin marcado de clase o sin documentación clara pueden quedar muy limitados en pocos años. Antes de invertir, es recomendable comprobar peso, clase, requisitos de formación y tipo de operaciones que se podrán realizar legalmente.

El tercer error habitual es no planificar el vuelo desde el punto de vista del espacio aéreo y la seguridad. Volar cerca de carreteras, líneas eléctricas o núcleos habitados sin análisis previo aumenta el riesgo de incidentes. Una buena práctica es definir zonas de vuelo seguras dentro de la explotación, revisar mapas de restricciones y establecer procedimientos básicos (checklist de despegue, revisión de meteorología, etc.).

Por último, muchos proyectos de drones en agricultura fracasan por falta de integración con la gestión agronómica. Recoger datos espectaculares y no traducirlos en decisiones (ajuste de riegos, dosis de fertilizante, planificación de tratamientos) hace que el dron se convierta en un “juguete caro”. La clave es conectar el uso del dron con objetivos concretos de la explotación y, si hace falta, apoyarse en técnicos agrónomos o empresas especializadas para interpretar la información.

Conclusión: El futuro de la agricultura en España

Los drones se han consolidado como una herramienta estratégica para la agricultura española, capaces de mejorar la eficiencia en riego, fertilización y control de plagas, pero su uso está fuertemente condicionado por una normativa europea y nacional en constante evolución. Entender qué operaciones encajan en categoría abierta, cuándo es necesaria autorización específica y qué requisitos de registro y formación se exigen es tan importante como elegir el modelo de dron. De cara a 2026, la tendencia apunta a una mayor profesionalización, más control y, a la vez, más posibilidades para quienes se adapten a tiempo, integrando el dron en la gestión agronómica diaria con seguridad jurídica y técnica.

Para profundizar en cómo la tecnología dron puede transformar la gestión de tu explotación, sigue leyendo.

Preguntas frecuentes sobre drones agrícolas

¿Qué diferencia hay entre usar un dron recreativo y uno profesional en una finca?

La diferencia no está tanto en el dron como en el uso que se hace de él. Si el dron se utiliza para una actividad económica, como gestionar una explotación agraria o prestar servicios a terceros, se considera uso profesional y se aplican requisitos de operador registrado, formación específica y cumplimiento estricto de la normativa. El uso recreativo solo cubre vuelos por ocio sin finalidad económica, incluso aunque se hagan sobre una finca propia.

¿Cómo se tramita el registro como operador de drones para una explotación agraria?

El registro como operador se realiza de forma telemática en el sistema habilitado por la autoridad aeronáutica (AESA en el caso de España). El titular de la explotación, ya sea persona física o jurídica, debe aportar sus datos, aceptar las condiciones y obtener un número de operador. Ese número debe colocarse en todos los drones utilizados y conservarse para posibles inspecciones o trámites posteriores, como solicitudes de autorización en categoría específica.

¿Puedo aplicar fitosanitarios con dron en cualquier cultivo y zona?

No, la aplicación de fitosanitarios con dron está sujeta a restricciones. Se considera aplicación aérea y debe cumplir la normativa de productos fitosanitarios, que puede variar según la comunidad autónoma y el tipo de cultivo. En algunas zonas o cultivos la aplicación aérea está limitada o prohibida, y en otras se permiten excepciones bajo condiciones estrictas. Antes de planificar tratamientos con dron, es imprescindible consultar la normativa autonómica y asegurarse de que el dron, el operador y el piloto cumplen los requisitos.

¿Qué formación mínima necesito para usar un dron en mis parcelas para hacer fotos y mapas?

Si utilizas el dron con fines profesionales, aunque solo sea para tu propia explotación, necesitas la formación correspondiente a la categoría de operación. Para la mayoría de usos de observación en categoría abierta, suele ser suficiente con la formación A1/A3, que incluye un curso y examen básicos. Si el dron es más pesado, vuelas cerca de personas o quieres hacer operaciones más complejas, puede ser necesaria la formación A2 o incluso formación específica para categoría específica.

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