Interacciones entre Calidad del Agua y Suelo Agrario
La respuesta de un cultivo al agua de riego no depende solo de los parámetros del agua, sino de cómo esta interactúa con el suelo. Un agua aceptable en laboratorio puede generar problemas en campo si el suelo es sensible a ciertos desequilibrios.
Efecto sobre la estructura del suelo
Las relaciones entre sodio, calcio y magnesio influyen directamente en la estabilidad de los agregados del suelo:
- Alto sodio intercambiable: favorece la dispersión de arcillas, formación de costras superficiales y disminución de la infiltración.
- Calcio y magnesio suficientes: ayudan a mantener la floculación de las partículas finas, mejorando la porosidad y la aireación.
En suelos arcillosos de la Meseta, por ejemplo, un agua con Relación de Adsorción de Sodio (RAS) moderada puede desencadenar problemas de encharcamiento si el manejo del laboreo y las aportaciones de yeso agrícola no se ajustan a tiempo.
Salinidad y profundidad del nivel freático
En zonas con nivel freático somero, el riego con aguas ligeramente salinas puede favorecer la ascensión capilar de sales hacia el horizonte superficial. Este fenómeno se acentúa en:
- Parcelas con drenaje deficiente o inexistente.
- Suelo con textura fina y baja pendiente.
- Climas con veranos secos y alta evaporación, habituales en buena parte del interior peninsular.
En estos casos, el análisis de agua debe interpretarse junto con un estudio básico del perfil de suelo (conductividad eléctrica a distintas profundidades, presencia de horizontes salinos o yesíferos) para anticipar riesgos de salinización secundaria.
Interpretación Práctica de Resultados para Diferentes Usos
Los mismos valores analíticos pueden ser aceptables para un uso y problemáticos para otro. La clave está en traducir el informe de laboratorio a decisiones concretas en la explotación.
Agua para riego localizado frente a riego por superficie
En riego por goteo, una conductividad eléctrica moderada puede ser manejable si se ajusta la frecuencia de riego y se garantiza un cierto lavado de sales fuera de la zona radicular. Sin embargo, en riego por gravedad:
- El agua recorre largas distancias por acequias y surcos, concentrando sales en puntos bajos.
- La infiltración desigual puede generar manchas salinas en cabeceras o colas de parcela.
Por ello, un mismo valor de CE puede requerir estrategias distintas: modificación de turnos de riego, rediseño de surcos o transición progresiva a sistemas presurizados.
Uso combinado: consumo humano y riego
En muchas explotaciones familiares, el mismo sondeo abastece a la vivienda y a la red de riego. En estos casos, conviene diferenciar claramente:
- Parámetros críticos para salud humana: nitratos, nitritos, fluoruro, arsénico, presencia de coliformes y E. coli.
- Parámetros críticos para cultivos: salinidad total, RAS, cloruros, boro y metales que puedan acumularse en el suelo.
Es posible que un agua sea apta para riego pero no para consumo, o al revés. En ocasiones, se opta por un pequeño tratamiento específico para el agua de boca (por ejemplo, eliminación de nitratos o desinfección) manteniendo el uso directo para riego, siempre que los parámetros agronómicos sean aceptables.
Ejemplos de Casos Reales en Explotaciones Rurales
Pozo con nitratos elevados en una zona hortícola
En una huerta intensiva de regadío, un sondeo de 40 metros comenzó a mostrar concentraciones crecientes de nitratos tras varios años de abonado intensivo. El análisis reveló valores por encima del límite para agua de consumo humano, pero aún manejables para riego.
Las medidas adoptadas incluyeron:
- Separar la red de agua de vivienda y la de riego.
- Revisar el plan de fertilización, reduciendo las dosis de nitrógeno mineral y aumentando el uso de abonos orgánicos bien compostados.
- Implantar cubiertas vegetales en invierno para reducir el lavado de nitratos hacia el acuífero.
En dos campañas se observó una estabilización de los niveles de nitratos en el agua, evitando un deterioro mayor del acuífero.
Problemas de sodicidad en olivar de campiña
En una explotación de olivar con riego de apoyo, el análisis de agua mostró una RAS relativamente alta y baja dureza. Tras varios años, aparecieron síntomas de compactación superficial, charcos persistentes y pérdida de vigor en los árboles más jóvenes.
La solución pasó por:
- Aplicar enmiendas cálcicas (yeso agrícola) en dosis ajustadas al balance de sodio del agua.
- Mejorar el drenaje superficial y subterráneo en las zonas más afectadas.
- Revisar la programación de riego para evitar aportes excesivos en periodos de baja demanda.
La combinación de estas medidas permitió recuperar la infiltración y reducir los problemas de asfixia radicular.
Errores Habituales al Evaluar la Calidad del Agua Subterránea
Confiar solo en la apariencia del agua
Un agua clara, sin olor ni sabor extraño, puede contener niveles elevados de nitratos, fluoruro o ciertos metales. La ausencia de turbidez o color no garantiza seguridad ni para consumo ni para riego.
Interpretar los valores de forma aislada
Analizar la conductividad sin considerar el tipo de sales, o valorar el sodio sin tener en cuenta el calcio y el magnesio, conduce a diagnósticos incompletos. La interpretación debe ser siempre conjunta, relacionando:
- Composición iónica.
- pH y alcalinidad.
- Características del suelo y del cultivo.
No actualizar los análisis con el tiempo
La calidad del agua subterránea puede variar por cambios en el uso del suelo, nuevas captaciones cercanas o periodos prolongados de sequía. Mantener durante años las mismas hipótesis sin repetir análisis es un error frecuente que impide detectar tendencias negativas a tiempo.
Estrategias de Manejo cuando la Calidad del Agua es Limitante
Adaptación de cultivos y patrones de riego
Cuando el agua presenta salinidad o sodicidad moderada, puede ser más eficaz adaptar el sistema productivo que intentar un tratamiento intensivo. Algunas opciones incluyen:
- Elegir cultivos o portainjertos más tolerantes a sales o a determinados iones.
- Reorganizar la finca, destinando el agua de mejor calidad a los cultivos más sensibles.
- Ajustar la frecuencia y duración de los riegos para reducir picos de estrés salino.
Uso combinado de aguas de distinta procedencia
En zonas donde se dispone de agua de pozo y de una dotación limitada de agua superficial de mejor calidad, es posible plantear mezclas estratégicas o riegos alternos. Esta práctica permite:
- Reducir la salinidad media aplicada al suelo.
- Disminuir la acumulación de ciertos iones problemáticos, como cloruros o sodio.
El diseño de estas mezclas debe basarse en análisis fiables de ambas fuentes y en un seguimiento periódico de la conductividad en suelo.