Cómo interpretar la dotación en función del sistema de riego
La dotación de agua que aparece en el Plan Hidrológico suele expresarse en metros cúbicos por hectárea y año, pero su aprovechamiento real depende en gran medida del sistema de riego instalado en la explotación. Dos agricultores con la misma dotación nominal pueden tener resultados muy distintos si uno riega por gravedad y otro por goteo bien gestionado.
En riegos por superficie (inundación, melgas, surcos), las pérdidas por escorrentía y percolación profunda son mayores, por lo que la dotación necesaria para alcanzar una misma producción suele ser superior. En cambio, en riego localizado (goteo, microaspersión) la eficiencia de aplicación es más alta, lo que permite ajustar mejor el volumen aplicado a las necesidades reales del cultivo.
Al consultar el Plan Hidrológico, conviene contrastar la dotación asignada con la eficiencia del sistema de riego de la explotación. Si la dotación está calculada suponiendo una modernización del regadío que aún no se ha ejecutado, el agricultor puede encontrarse con dificultades para mantener rendimientos si sigue utilizando sistemas menos eficientes. En estos casos, es recomendable revisar el calendario de inversiones previsto en la comunidad de regantes y la posible coexistencia temporal de dotaciones “teóricas” y condiciones reales de campo.
Ejemplo comparativo de aprovechamiento de la dotación
Imaginemos dos parcelas de 10 hectáreas de maíz con una dotación máxima de 6.000 m³/ha y año. En la primera, el riego se realiza por gravedad con una eficiencia global del 55 %. En la segunda, se dispone de riego por goteo con una eficiencia del 85 %. Aunque ambas parcelas tienen la misma dotación administrativa, la cantidad de agua efectivamente aprovechada por el cultivo es muy distinta: 3.300 m³/ha en el primer caso frente a 5.100 m³/ha en el segundo.
Esta diferencia se traduce en rendimientos, estabilidad de la producción en años secos y capacidad para afrontar restricciones temporales. Por ello, cuando se revisa el Plan Hidrológico, no basta con anotar la cifra de dotación; es necesario ponerla en relación con la eficiencia real del sistema de riego y con las posibilidades de mejora que existan en la explotación.
Dotación y planificación económica de la explotación
La dotación de agua que fija el Plan Hidrológico no solo condiciona la parte agronómica, sino también la planificación económica de la explotación. Conocer el volumen máximo disponible permite estimar con mayor precisión los costes de riego, la productividad por metro cúbico y la viabilidad de determinadas rotaciones o cultivos permanentes.
En cultivos leñosos de larga duración (olivar intensivo, almendro, pistacho, viñedo en regadío), la dotación estable a medio y largo plazo es un factor clave para decidir el marco de plantación, el portainjerto y el nivel de intensificación. Una dotación ajustada puede aconsejar marcos menos densos o variedades más tolerantes al estrés hídrico, mientras que una dotación holgada permite plantear sistemas más intensivos con mayores necesidades de agua.
Mini historia: un cambio de orientación productiva
En una zona de regadío tradicional, un agricultor con 25 hectáreas dedicadas a maíz y alfalfa consultó el Plan Hidrológico ante la previsión de una revisión de dotaciones. El documento indicaba una reducción progresiva de la dotación máxima para cultivos de alta demanda y un impulso a cultivos leñosos de menor consumo. Tras analizar los escenarios de dotación a diez años vista, decidió reconvertir parte de la superficie a almendro en regadío deficitario controlado.
La decisión no se tomó únicamente por la cifra de dotación anual, sino por la tendencia que marcaba el Plan: prioridad a usos más eficientes y previsión de restricciones más frecuentes en campañas secas. Al anticiparse, pudo diseñar una plantación adaptada a la nueva realidad hídrica, con un sistema de riego localizado muy eficiente y un calendario de riegos ajustado a la dotación futura.
Dotación, caudal instantáneo y capacidad de la infraestructura
El Plan Hidrológico suele centrarse en volúmenes anuales, pero en la práctica el agricultor se enfrenta también a limitaciones de caudal instantáneo. Es posible disponer de una dotación suficiente en términos anuales y, sin embargo, tener dificultades para regar en los momentos de máxima demanda si la infraestructura no permite entregar el caudal necesario.
Al interpretar la dotación, conviene revisar si el Plan o los documentos asociados (normas de explotación, planes especiales de sequía) mencionan restricciones horarias, turnos de riego o limitaciones de caudal por hidrante. Estas condiciones pueden obligar a adaptar el diseño de la instalación (diámetros de tuberías, sectorización, tamaño de balsas de regulación) para poder aprovechar la dotación asignada sin comprometer el desarrollo del cultivo.
Consejo práctico: cruzar dotación con capacidad de almacenamiento
En zonas donde el suministro se concentra en determinados días o franjas horarias, disponer de una balsa de almacenamiento dimensionada correctamente puede marcar la diferencia. Al conocer la dotación anual y el régimen de entrega previsto, el agricultor puede calcular el volumen de regulación necesario para acumular agua en momentos de menor demanda y utilizarla cuando el cultivo lo requiera, sin superar la dotación establecida.
Dotación y escenarios de sequía en el Plan Hidrológico
Muchos Planes Hidrológicos incorporan referencias a los Planes Especiales de Sequía o a escenarios de escasez prolongada. En estos documentos se describen los niveles de alerta y las medidas que se aplicarán en cada fase, entre ellas posibles reducciones temporales de dotación para el regadío. Conocer estos escenarios ayuda a valorar el riesgo de recortes en campañas críticas.
Al analizar la dotación, es útil identificar si el Plan contempla coeficientes de reducción en función del estado de los embalses o de los indicadores de sequía. De este modo, el agricultor puede estimar no solo la dotación “normal”, sino también la dotación probable en años secos, y diseñar estrategias de manejo del cultivo (ajuste de densidades de siembra, elección de variedades más precoces, priorización de parcelas) para esos escenarios.
Errores habituales al valorar el riesgo de sequía
- Suponer que la dotación máxima se mantendrá todos los años, sin considerar los recortes previstos en situaciones de alerta o emergencia.
- Planificar inversiones en cultivos muy exigentes en agua sin revisar la frecuencia histórica de restricciones en la cuenca.
- Ignorar las diferencias entre zonas regables dentro de la misma cuenca, donde algunas pueden tener prioridad de suministro frente a otras.
Uso de la dotación como herramienta de comparación entre cultivos
La dotación de agua asignada a cada tipo de cultivo en el Plan Hidrológico puede utilizarse como referencia para comparar la eficiencia relativa de distintas alternativas productivas. Aunque no sustituye a un análisis económico completo, permite hacerse una idea de cuántos metros cúbicos por hectárea requiere cada cultivo y qué margen existe para mejorar la productividad del agua.
Al cruzar la dotación con los rendimientos medios y los precios de mercado, el agricultor puede calcular indicadores como el valor bruto de producción por metro cúbico de agua. Estos datos ayudan a priorizar cultivos en contextos de escasez, a diseñar rotaciones más eficientes y a justificar, cuando proceda, inversiones en modernización del riego o cambios de orientación productiva.